No sé cómo empezar, Lolilla, para seguir diciendo que te echo de menos y que esta casa se ha quedado vacía sin tu presencia, aun persisten en nuestra habitación el aroma de tu cuerpo y la almohada sigue siendo la misma a veces me abrazo a ella y lloro como un niño, pensando que no se si te volveré a ver, a veces sueño contigo y te veo tan sonriente que me siento orgulloso de haber tenido una compañera que me hizo feliz durante tanto y tantos años, estamos ya casi a mediados del año 2011.
Algún día nos volveremos a ver, sabíamos que algún día tenía que pasar, aunque francamente yo esperaba que mi vida siguiera sin cambios por más tiempo a tu lado pero no ha sido así ya que Dios no me dio ninguna alternativa de que siguieras conmigo. Antes de que mis delirios sean incomprensibles terminare esta entrada y concluiré como en pocas ocasiones diciendo que la frustración es como una droga, hay quienes la pueden dejar, por otro lado hay quienes nos convertimos en adictos a ella y nunca nos cansamos de no querer nada más de la vida.
Nunca hay un adios total entre dos personas que se quieren, se que nos volveremos a ver en algun lugar del tiempo, siempre con el recuerdo de momentos entrañablesde alegrías y secretos, cuando el corazón se desboca el cuerpo se tensa y el cerebro no funciona bien, si sentimos el sufrimiento reaccionamos aislandonos. No vale la pena sufrir y lamentarse por lo que la vida no nos da. Es una suerte poder reconocer qué situaciones, qué aspectos de nuestra personalidad, de nuestro trato con los demás, de nuestros miedos, nos hacen sentir inseguros, dolidos, temerosos. De este modo llegaremos a darnos cuenta que la felicidad la encontraremos dentro de nosotros mismos y que esos miedos e inseguridades son los medios para lograrlo.
La unión que existe con nuestra alma gemela es imperceptible, es decir, nosotros podemos no tener conciencia de su presencia, puede estar muy cerca de nosotros y no la reconocemos físicamente, pero nuestra alma si lo hace y una de las formas en que se hace manifiesto es en sueños. Alguna vez he despertado maravillado y extasiado después de un hermoso sueño, durante el cual tuve una conversación íntima, gratificante con tu persona, Lolilla. Nos vamos apartando poco a poco de todo lo que nos envolvía, sin darnos cuenta nos vamos separando de nuestra juventud y de nuestros seres queridos que ya no están a nuestro lado, allí vamos guardando tantos sueños y tantos recuerdos buenos, a la espera de volver a encontrarte es cuando la nostalgia nos hace pensar en días felices que ya pasaron, posiblemente mejores que los que estamos viviendo hoy en día.
Cuando nos falta el ser más querido y somos muy mayores, me siento muy triste, pero a pesar del dolor y la falta que me hace ese ser querido, me quedan los recuerdos vividos con ella y de todo lo que me enseño para la vida y para mi bien, es probable que tarde o temprano nos volveremos a ver confío y espero que así será. Soy, como soy, como todo el mundo, me gusta querer, que me quieran, escuchar, que me escuchen, entender y con suerte que me entiendan, exactamente igual de diferente, que todos y más o menos parecida, a nadie. Cariño, nunca olvides cuánto te quiero que tú fuisteis mi principio sin fin. Recuerda que "tú" eres la única mujer que he querido en esta vida, en la otra, Dios quiera que la haya, también te seguiré queriendo. Cuando Dios te llamo a su seno, se me cayó el mundo encima; me acobarde y nunca más salí de casa, la ausencia del ser querido, hace que el corazón se vuelva más cariñoso.
Cuando me di cuenta de que estaba en lo cierto. De que no eran imaginaciones mías. De que era verdad que mi Loly ya nunca la vería más, que contradicciones en unas creo y un poco más abajo ya no creo, esto verdaderamente es increíble pero a pesar de todo sigo creyendo en ese Dios que hizo el mundo. Pero la verdadera esperanza es más que eso. Es vivir de acuerdo con lo que creemos. Es una actitud mental, unas referencias en las que creer y confiar.
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Ya solo eres un recuerdo en mi vida, LOLILLA, un recuerdo irreal pero maravilloso, no me arrepiento del pasado, me hicisteis feliz durante toda esa vida en que siempre estuvimos juntos para lo bueno y para lo malo, solo quiero recordarte con ternura, esa ternura con que tú me obsequiabas y un día te tuve que decir hasta luego, porque el adiós nunca saldrá de mis labios, mi querida, Lolilla, siempre te recordare como la única mujer a la que quise, jamás ninguna otra ocupara ese sitio que durante más de 50 años estuvisteis a mi lado, a veces lloro como un niño recordándote, lagrimas que se deslizan mansamente por mi cara y veo tu figura diluida pero real, son tus fotos en la que todas se nota la alegría y la felicidad que tienes, tuvimos muchos hijos, ahora ya estoy solo, solo porque Dios no me ha dado la oportunidad de que tu estuvieses conmigo hasta que los dos agarrados de la mano subiéramos juntos al cielo. Para los que somos de una generación de los años 30 y siguientes que tuvo el privilegio de ser de los primeros de ver aquellos dibujos animados que hasta el día de hoy los recordamos y nos provocan una alegría enorme; y un sentimiento para recordar todas esas cosas que nos hacen tener buenos recuerdos de la infancia y por un minuto volver a tener 20 años. Todos nosotros acumulamos un pasado a nuestras espaldas, dependiendo de la edad que tengamos, acumularemos un mayor o menor número de décadas, en donde se ordenan estos recuerdos que refrescan nuestro ayer, Párate un rato a recordar, a sentir nostalgia, a disfrutar de esa extraña sensación que se llama melancolía y sumérgete en el pasado mientras te sorprenderás, casi con toda seguridad, con una sonrisa en tus labios cuando menos te lo esperes. Distingo un hoyo negro, el cual nunca había visto, una zona infinita del espacio, siento una gran presión intensa y poderosa, la cual comprime mi cabeza
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